Evaluación

El Proceso de Evaluación Institucional

Esta es la segunda oportunidad que la Universidad se somete a una instancia de evaluación externa, ya que en el período 1995/1996 fue de las primeras instituciones entre sus pares que adoptaron este tipo de metodología tendiente al mejoramiento de la calidad académica. Por otra parte durante el año 1999 el Consejo Universitario de Desarrollo (CINDA) realizó una consultoría en la Universidad cuyo producto fue una propuesta metodológica para llevar adelante un proceso de autoevaluación. En estos términos, la UNPA es una institución en la que se considera a la evaluación como una de las acciones estratégicas fundamentales para el diseño de planes de desarrollo.

La Asamblea Universitaria realizada en los días 6 y 7 de Julio de 2000 resolvió plantear una nueva etapa de evaluación institucional para lo cual se acordó:

Encomendar al Consejo Superior la definición de la metodología de la Autoevaluación y

Encomendar al Consejo Superior la elaboración de un proyecto institucional en el marco de  los objetivos y finalidades establecidas en la Ley de Educación Superior y el Estatuto de la Universidad, tendiente a lograr una mayor integración de las Unidades Académicas, optimizar la utilización de los recursos humanos, lograr mayor eficiencia en los procesos internos y fundamentalmente, generar alternativas o modalidades para posibilitar la culminación de sus estudios a los alumnos de las distintas Unidades Académicas, garantizando en este proceso una adecuada difusión y participación de los distintos estamentos institucionales.

Encomendar al Consejo Superior la elaboración de alternativas organizacionales para la UNPA en función de lo establecido en el punto anterior y proponerlas a consideración de la Asamblea Universitaria.

En el mes de octubre  de 2000 la Universidad firmó un convenio con la CONEAU en el cual se acordaron las características básicas que debería tener la autoevaluación de la institución. Las mismas se mencionan a continuación:
Contar con un alto grado de participación de la comunidad universitaria
Adoptar una perspectiva contextual e histórica referida a sus objetivos y al proyecto institucional de la Universidad.

Cubrir todas las funciones que desempeña la Universidad incluyendo información cualitativa y cuantitativa  debidamente interpretada

Enfocar a la institución como un todo y no como la mera suma de sus partes

Incluir en el informe de autoevaluación recomendaciones jerarquizadas para la mejora de

La Universidad y analizar su factibilidad dentro de los recursos a su disposición

Posibilitar a sus lectores alcanzar una imagen documentada de la institución

El procedimiento de evaluación diseñado como consecuencia, contempla estas características y retoma los lineamientos básicos propuestos por la CONEAU relativos al análisis de los siguientes aspectos:

Docencia

Investigación, desarrollo y creación

Extensión, producción de tecnología y transferencia

Gobierno y gestión

Recursos humanos

Infraestructura y recursos materiales

Servicios de biblioteca, información, informática y bienestar universitario, etc.

Integración de la institución universitaria

Hacia finales del mes de febrero de 2001 el Consejo Superior, en atención al mandato de la Asamblea Universitaria,  aprobó los procedimientos metodológicos a través de los cuales llevar a cabo la segunda evaluación institucional de la UNPA.

La evaluación y el planeamiento estratégico constituyen dos herramientas fundamentales para el gerenciamiento institucional, integrando un proceso dinámico que se desenvuelve entre el diagnóstico y reflexión sobre situaciones concretas y el diseño de acciones relacionadas con determinados escenarios, siendo los resultados de dicho proceso fundamentales para la toma de decisiones organizacionales y la formulación e implementación de políticas de funcionamiento interno y externo.

Desde una perspectiva organizacional evaluar significa realizar actividades sistemáticas de diagnóstico y valoración, que parten de criterios rigurosos y que aportan elementos únicos para la apreciación de la situación actual de una organización, de sus potencialidades y limitaciones, así como de la forma en que articula sus relaciones con el contexto (R. Martínez Nogueira, 2000 ).

A su vez representa una actividad cuyas conclusiones deberían integrarse al diseño de estrategias y de acciones institucionales y generar una retroalimentación que permita elegir entre diversos rumbos de acción, de acuerdo con su eficacia, eficiencia y potencialidades (E. Cohen y R. Franco, 1993 ).

En este sentido la evaluación representa una herramienta de análisis indispensable en todo proceso de planeamiento estratégico: a través de ella es posible realizar una lectura de situaciones o realidades en la que se identifiquen los déficits, los aspectos críticos a resolver, la presencia de probables amenazas, y consecuentemente, la potenciación y capitalización de las fortalezas y oportunidades detectadas para generar una gestión de cambios que permitan resolver las situaciones problemáticas. Al mismo tiempo la reflexión sobre los resultados de las prácticas que se implementen retroalimenta la planificación de las acciones, dando lugar a la rectificación o ratificación de las mismas.

En la integración entre evaluación y planeamiento estratégico ambas perspectivas deben articularse en un proceso continuo a través del cual se describan situaciones presentes, se explique mediante la formulación de relaciones causales y se prevean posibles cursos de acción y sus consecuencias. Este análisis supone la identificación tanto de las variables constitutivas de la organización o de los fenómenos que se pretende explicar como así también de aquellas variables del entorno que estén interactuando en el desarrollo de los sucesos. Descripción, explicación y predicción se constituyen entonces en tres momentos fundamentales de la investigación evaluativa (E. Cohen y R. Franco, 1993).

Siguiendo esta línea de razonamiento es posible sostener que lo estratégico de la planificación se refiere a la posibilidad de detectar las variables constitutivas ya sea de una organización o de un hecho particular, identificar a los actores intervinientes, analizar o prever el interjuego entre los mismos, evaluar los recursos y capacidades potenciales existentes, identificar posibles escenarios y diseñar cursos de acción que recojan los hallazgos de este análisis.

El proceso de evaluación iniciado en la UNPA a principios del corriente año se enmarca dentro de esta perspectiva y la metodología diseñada retoma cada una de las instancias de planificación estratégica señaladas en el párrafo anterior. Existe en la institución plena conciencia de la importancia que tendrán los resultados obtenidos para el diseño de estrategias de desarrollo que guarden coherencia tanto con la visión y misión de la Universidad como así también con las capacidades que existen o que habrá que promover para alcanzarlas.

Una de las externalidades positivas que se pretende lograr con el desarrollo del presente proceso de evaluación se vincula con incorporar herramientas de diagnóstico y de acción, integrándolas a una modalidad de gestión que promueva el acercamiento entre la organización y su gobierno y los públicos directamente involucrados, pertenecientes tanto a la Universidad como a su entorno. En estos términos la evaluación conduciría a la objetivación de la gestión, a la transparencia, al control operativo del funcionamiento y al perfeccionamiento constante.

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Fuente. Desarrollo Institucional