Laguna Nimez: cierran el ingreso a la reserva por la crecida del Lago Argentino

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Desde la Coordinación de la Reserva Natural de El Calafate, dependiente de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, brindaron detalles sobre la inundación que afectó completamente los senderos y observatorios del circuito y se mostraron confiados  en la capacidad de adaptación de la fauna y la flora del humedal ante esta contingencia.

 

Ante las inundaciones ocurridas en El Calafate luego del rompimiento del Glaciar Perito Moreno, que repercutieron en todo el sector costero de la villa turística, la Reserva Municipal Faunística y Florística Laguna Nimez, dependiente de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, debió suspender el ingreso de visitantes e implementar medidas de seguridad, dado que el alto nivel del agua afectó completamente los senderos y observatorios del humedal.
A la crecida del lago Argentino generada por el rompimiento del glaciar y el consiguiente paso de las aguas retenidas por la masa de hielo en el brazo Rico – hasta un nivel histórico que superó los 14 metros- se sumó la inusual crecida estival de la temporada, que ocasionó que las aguas aumentaran su caudal habitual.
Laura Estrampes, coordinadora y principal referente de la UNPA en la reserva señaló que “estos fenómenos son ciclos de la naturaleza y la expectativa es que no suban más los niveles del agua del Lago Argentino” y adelantó que se proyectan acciones a implementar en cuanto se estabilice la situación y se pueda rehabilitar el circuito de pasarelas y evaluar las condiciones de la carteleria para reabrir el ingreso a los visitantes.
“Va a ser interesante  observar como queda la cobertura vegetal  después de que baje el Lago y se recupere, ya que una de las funciones de los humedales es absorber las inundaciones” acotó Estrampes.
Por su parte Josefina Ramos, del equipo de Comunicación de la Reserva Natural, comentó que las Oficinas de Atención no se encuentran afectadas y sostuvo que es poco probable que sean  alcanzadas por el nivel del agua: “la zona de la explanada exterior es la que podría llegar a inundarse en caso de que el agua suba en estos días, que es un área destinada a que los turistas puedan comer, relajarse un rato, tomar unos mates”.
En cuanto a la posibilidad de proyectar una fecha de apertura al público, Ramos mencionó que “ no hay una fecha certera de cuando vaya a bajar  el cauce de agua, porque depende de muchos factores que nos exceden, que tienen que ver también con las temperaturas y el viento”. 
En lo que respecta a la afectación de la flora y la fauna ante este fenómeno, explicó que “las aves ya saben como manejarse ante eventualidades, las que vivían en pastizales han migrado a otras zonas, las acuáticas han tenido que readaptar su hábitat, sus hábitos también y cada especie ha tomado estrategias de supervivencia” y destacó que “muchas veces los animales y las plantas pueden adaptarse mucho mejor a estas contingencias que nosotros los seres humanos”
“Desde el equipo queremos decirle a la población que estamos todos bien, los animales están bien, se adaptan porque es la naturaleza; tenemos un plan de contingencia si sigue creciendo el lago  y una vez que el agua baje estaremos invitando a todos a conocer este lugar que es magnífico y a sorprenderse con la naturaleza”,  acotó la referente de Comunicación de la Reserva Natural.

Temporada

 

Por otra parte, Ramos reportó un cierre de temporada acorde con los objetivos trazados, con afluencia del mayor número de visitantes entre los meses de noviembre y febrero, correspondientes a la  temporada alta del destino turístico de El Calafate.
La experiencia turística en este entorno natural de la Patagonia ocasiona comentarios positivos de los visitantes tanto  locales, nacionales como internacionales: “Algunos incluso que vienen de otros lugares del mundo nos dicen que es un lugar maravilloso o que es el mejor lugar natural que han visto en su vida y otras cosas que hasta no escucharlas uno no se da cuenta de lo que tenemos acá cerca nuestro”
La reserva fue creada por ordenanza en 1986 con el fin de permitir la conservación, difusión  e investigación del patrimonio cultural de la zona y fue cedida en comodato a la UNPA en 2001 a través de un convenio suscripto  entre la Casa de Altos Estudios y el Municipio local.
La intervención de la universidad posibilitó alcanzar una revalorización de este predio con fines recreativos, turísticos y conservacionistas.

 

 

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