“Los modos de vida indígena fueron reprimidos e interferidos por nuevos patrones de colonización”

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Martín Acuña
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Martín Acuña Lugo se consagró esta semana como nuevo graduado del Doctorado en Ciencias Sociales y Humanidades de la UNPA, con su tesis titulada ‘Indígenas en el mundo rural de Santa Cruz (1876-1938)’. Bajo la dirección de la Dra. Silvana Espinosa y el Dr. Pablo Navas - ambos docentes investigadores de la universidad-, logró completar una incisiva investigación sobre los diversos grupos mapuches y tehuelches en el contexto de proletarización surgido por el boom de la ganadería ovina en la provincia.

El jurado, compuesto por los doctores González Pérez Álvarez, Enrique Mases y Omar Arch, destacó su sólida defensa, en la que explicó cómo estos sujetos subalternos construyen diversas posiciones de resistencia y negociación con el resto del entramado político, económico y social de la época.
Luego de un pequeño descanso tras la defensa de su tesis, Martín se tomó un tiempo para conversar con FM UNPA y reveló que su investigación surgió a raíz de trabajos previos en los que resultaba notorio “el silencio de los historiadores respecto a la presencia de los pobladores indígenas o las familias indígenas, figuras que, en algún sentido, producían cierta tensión y conflicto con todo ese discurso o narrativa en torno a los llamados ‘pioneros’”
Asimismo, explicó que su tesis apunta a “comprender las posiciones históricas que ocuparon los indígenas, pero criticando también la noción general que existía dentro de la historiografía, al entender que esa posición no compone un lugar pasivo”.
“Ante esas condiciones estructurales de desigualdad y de despojo, las poblaciones indígenas fijan nuevas estrategias de negociación y resistencia, mecanismos que hemos tratado de documentar”, precisó.
En una extensa entrevista, brindó detalles sobre los roles que asumieron los indígenas en esta etapa del territorio y adelantó que ansía continuar con la formación posdoctoral dentro del CIT Santa Cruz para “trabajar la temática indígena de forma contemporánea, ya en pleno siglo XX”.

¿Cómo se siente el día después? Sobre todo pensando en qué implica terminar esta etapa, con un trabajo tan extenso como la escritura de una tesis doctoral.
Es una alegría, porque esta tesis la hice gracias al financiamiento de una Beca Interna Doctoral dentro del CIT Santa Cruz*. Mi cohorte además, era la del 2020 al 2025 y con motivo de la pandemia se prorrogó un año, así que fueron 6 años de investigación y mucho trabajo.
Particularmente, yo también tuve la posibilidad de estar un semestre en la Universidad Federal de Río de Janeiro (en 2025), donde pude dedicarme a la escritura de la tesis, tarea que hace 2 o 3 veníamos haciendo junto al trabajo de investigación. Si bien inicié mi beca doctoral allá, en el año 2020, desde antes en el grado venía investigando la temática.

Tu tesis “Indígenas en el mundo rural de Santa Cruz”, contanos, ¿cómo fue la elección de este tema?
Tiene que ver con investigaciones previas que venía desarrollado, también, junto a Silvana Espinosa y Pablo Navas, en las cuales estudiamos el mundo rural de Santa Cruz, tema ya trabajado en el campo historiográfico. Particularmente, sobre la etapa ganadero-ovina y las huelgas patagónicas; pero algo que nos resultó notorio al hacer el trabajo de consultas en archivos, fue el silencio de los historiadores respecto a la presencia de los pobladores indígenas o las familias indígenas, figuras que, en cierto sentido, producían cierta tensión y conflicto con todo ese discurso o narrativa construida en torno a los llamados “pioneros”; justamente, la presencia indígena evidenciaba que se trata de una historia de ocupación territorial, un proceso signado por la violencia, el despojo y la desposesión de las poblaciones indígenas. Ese hallazgo nos pareció un tema propicia para trabajar, al menos desde el campo histórico, porque ya existían grandes aportes desde el campo de la antropología y la etnografía.

¿Cuál es el periodo que abarca tu investigación y qué motiva ese recorte?
El periodo inicia a finales del siglo XIX e incluye hasta mediados del siglo XX, y tiene que ver con una etapa particular de la historia de Santa Cruz. Para la historiografía regional, la provincia tiene tres períodos históricos muy marcados: un primer momento caracterizado por la soberanía indígena, cuando estos espacios eran ocupados por las poblaciones indígenas preexistentes al Estado; el segundo, el cual yo trabajo, es una etapa de integración de esta región a la jurisdicción del Estado nacional y a la economía mundial, el cual sufría una transformación con su ingreso a la división internacional del trabajo al posicionarse como productora de materias primas; y el tercero, tiene que ver con lo que sucede inmediatamente después en la década del 40 que, con la constitución de YCF [Yacimientos Carboníferos Fiscales] y la explotación de hidrocarburos, propician en la década del 50 la “provincialización” con la que cambia la matriz demográfica, económica y política del territorio,
A nosotros nos interesaba, por ahí de manera un tanto ambiciosa, comprender ese segundo momento de avance ganadero, a partir del ensayo y la introducción de los primeros planteles de ganado por el Estado nacional en lo que se llamó la Colonia Nacional de Santa Cruz (que luego pasó a ser el territorio nacional de Santa Cruz), proceso que culmina en 1938 cuando, según las estadísticas ganaderas, llega a un máximo histórico que luego va a ir disminuyendo o declinando.

¿Y a qué conclusiones pudiste arribar?
Las hipótesis de trabajo eran varias, principalmente, que las poblaciones indígenas sufren transformaciones económicas, políticas y sociales, y que se integran en esta economía ganadera, o en esta nueva organización del Estado Nación, de forma subordinada, y desigual. Las conclusiones van en esa dirección, en cómo los modos de vida indígenas fueron reprimidos e interferidos por nuevos patrones de colonización. Por eso, algunos de los indicadores analizados tienen que ver con el despojo territorial, con dar cuenta de distintas ordenanzas o leyes políticas que fijó el Territorio Nacional de Santa Cruz para regular a las poblaciones indígenas, las cuales luego pasaron a ser consideradas como inferiores o subordinadas.
La hipótesis y las conclusiones buscaban comprender las posiciones históricas que ocuparon los indígenas, pero criticando también la noción general que existía dentro de la historiografía al entender que esa posición no compone un lugar pasivo, sino que ante esas condiciones estructurales de desigualdad y de despojo, las poblaciones indígenas fijan nuevas estrategias de negociación y resistencia, mecanismos que hemos tratado de documentar.
Es decir, buscamos describir cómo la organización indígena desenvuelve nuevas formas y nuevas tendencias de organización política con el Estado, con los colonos, y encontramos algunos casos muy notorios del lugar que ocupan en esta inserción subordinada dentro del nuevo mundo rural, respecto a la lucha por la tierra, por ejemplo, o en su incorporación como trabajadores asalariados.
Y la tarea principal, bueno, implicó muchos años de recorrida de archivos: el Archivo Municipal de la ciudad de Río Gallegos, el Archivo Histórico Provincial, el Obispado de la Diócesis de Río Gallegos o el Consejo Agrario Provincial, además de otros archivos nacionales como el de las Misiones Salesianas, quienes tenían un rol importante en lo que respecta a la política indigenista de la época.
Estos habían sido los núcleos centrales de la investigación, y por suerte la devolución del jurado –a quienes agradecemos– había sido favorable con algunas sugerencias de trabajo que luego volcamos en la instancia de defensa. La nota fue sobresaliente y ahora resta trabajar en la versión final de la tesis que estará disponible al público.

¿Podrías profundizar en qué roles asumieron los indígenas dentro de este mundo rural que describías? Teniendo en cuenta que el período que analizás comprende la época trágica la de las huelgas patagónicas.
Respecto al rol, encontramos que el mundo indígena no era homogéneo, sino que existen distintas situaciones según cada una de las comunidades: particularmente en este periodo las poblaciones que predominaban eran tehuelches, mapuches y mapuches-tehuelches, y cada una de ellas fueron entendidas de manera distintas por la política del Estado, que imponía de políticas diferenciales para cada familia. Además, los mismos pueblos mencionados tenían espacios compartidos, intercambios familiares, matrimonios, etcétera, que propiciaban el establecimiento de diferenciaciones al interior entre aquellos indígenas considerados aliados o amigos del Estado, con respecto a otros que prevalecían en posiciones de autonomía, mostrando una estratificación de lo indígena y la identidad indígena. Algunos tenían identidades tehuelches, mapuches, mapuches-tehuelches, huiliches o huiliches-mapuches, situación que da cuenta de la complejidad del mundo indígena y del mundo rural.
En tanto identidad subalterna, aparece de distintas maneras, pero siempre tensionando y obligando al Estado a negociar nuevas condiciones para el trabajo, para la tierra, para las relaciones –que podríamos decir de “vecindad” – entre ganaderos e indígenas. Vale decir que no eran vínculos de vecindad, sino de conflicto, de tensión y de antagonismo.
Ahora, respecto al momento de la huelga, uno encuentra que hay una inserción al mundo laboral que es incipiente hacia finales del siglo XIX, pero que se tiende a generalizar ya hacia las primeras décadas del siglo XX, específicamente en la década del 30, donde ocupaban un lugar en las faenas rurales. Su rol también varía, de sirvientes domésticos a peones, como ovejeros, domadores, jornaleros, pero la presencia indígena en las huelgas es un tema que constituye en sí mismo un campo de investigación dentro de la historia que muchas veces ha quedado subsumida por la cuestión del rótulo.

Ya culminada esta etapa, imagino que es momento de disfrutar pero, ¿qué proyectas a futuro? ¿Seguirás esta línea de investigación?
Luego de finalizar el doctorado, uno piensa en continuar con la formación posdoctoral, y en mi caso, dentro del CIT Santa Cruz. Siguiendo con la línea de trabajo, me gustaría trabajar la temática indígena de forma contemporánea, ya en pleno siglo XX, sobre todo pensar algunas trayectorias de familias y sujetos indígenas, como pueden ser Capipe o Carolina Anés de Parisi, personalidades muy conocidas para quienes somos de Santa Cruz. Porque ocurre que, cuando se piensa lo indígena, aparece una mirada anclada en fines del siglo XIX y la campaña “Conquista del Desierto”; es decir, no hay una historización de lo indígena en el siglo XX, sobre todo en este periodo de modernización económica o industrialización, en el cual los indígenas siguen ocupando un lugar importante en el mundo rural y en la sociedad santacruceña.
Volviendo al objetivo de la tesis, la idea sería continuar y profundizar con este tema que, en general, ha sido ignorado.
Aprovecho este espacio para reconocer la importancia que tiene el financiamiento de las investigaciones, como el de la beca doctoral del CONICET que es el modo que tenemos de hacer ciencia. Además, en estas tesis uno puede notar también que la alegría es compartida porque, justamente, es una contribución que hacemos desde la universidad, desde donde producimos conocimiento. Ahora, es importante garantizar las condiciones de financiamiento para dicha producción.

Claro, durante la defensa de tu tesis mencionaste que tu trabajo se desarrolló en un contexto de incertidumbre financiera, entonces ¿cómo se piensa ahora la postulación a una beca posdoctoral?
Estamos en un momento donde uno puede ver como muchos compañeros becarios optan por irse al exterior o por renunciar, porque encuentran que los salarios no cubren los estándares mínimos para alcanzar condiciones dignas de vida. Otro parte de la producción de conocimiento tiene que ver con el reconocimiento que recibe esta tarea, en cómo es valorada y financiada.
Por suerte, uno puede sentirse cómodo dentro de la UNPA y el CIT Santa Cruz, porque encuentra posiciones y políticas institucionales claras del lugar que debe ocupar la producción de conocimiento y un proyecto de desarrollo científico-tecnológico para la región. Por eso no podemos dejar de apostar a que estas condiciones cambien y se transformen.

Agradecemos muchísimo tu tiempo y te felicitamos nuevamente por todo el trabajo que has realizado en este tiempo.
Muchas gracias. Saludo a toda la gente de la Universidad, y agradezco en este espacio a todos aquellos que hayan dejado su mensaje de cariño, de aliento, particularmente a la Escuela de Historia UNPA-UARG, a la gente de la Dirección de Posgrado que garantizó la realización del evento y también a la Secretaría de Ciencia y Tecnología. Bueno, a tantos y a tantas que me han acompañado en todo este camino.
Martín Acuña ha demostrado tempranamente un interés por la Historia. Ya en sus años de Escuela Secundaria, en el Colegio Polimodal Nº 7 “Doctor Julio Ladvocat”, había participado en las Olimpiadas de Historia de 2014, realizadas en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral, con el tutelaje de la docente Amelia Coronel; mientras que, como alumno del Profesorado de Historia en la UNPA, formó parte de diversos proyectos de investigación, además de destacarse como Consejero Alumno en el principal órgano universitario. Actualmente es docente concursado en nuestra institución.

* Los Centros de Investigación y Transferencia (CIT), son estructuras regionales dependientes del CONICET que surgen con el objetivo de federalizar el desarrollo tecnológico y establecer puntos estratégicos a lo largo y ancho del país, en donde puedan radicarse los investigadores y continuar con su labor científica.
 

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