"El patrimonio cultural ha dejado de ser solamente una cuestión de especialistas"
Con el seminario 'Patrimonio Cultural y Gestión', que se desarrolló durante los días 24 y 25 de abril en Río Gallegos, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral culminó el dictado presencial del Curso de Postgrado en Gestión Cultural, que comenzó a implementarse el año pasado con el objetivo de propiciar la profesionalización de las instituciones y organismos vinculados a la cultura y la mejora de las políticas públicas que se implementan en el ámbito de la provincia.
La capacitación estuvo a cargo de Laura Isabel Romero, Arquitecta, Magíster en Gestión del Patrimonio y Desarrollo Territorial y coordinadora de la Tecnicatura en Gestión Cultural de la Universidad Nacional de Mar del Plata, quien durante las dos jornadas de trabajo abordó temas relacionados al patrimonio cultural, el patrimonio de la educación, la participación social en el territorio.
En diálogo con Página UNPA, Romero compartió algunas opiniones sobre la necesidad de tener políticas públicas y una fuerte presencia del Estado para gestionar el patrimonio cultural, pero también de generar proyectos colectivos que tengan impacto en la sociedad.
- Sabemos sobre tu experiencia a nivel nacional e internacional respecto al patrimonio cultural. ¿Cuál es la situación actual respecto a este tema?
El patrimonio cultural en este último tiempo ha tenido un avance importante en la sociedad. Ha dejado de ser solamente una cuestión de especialistas para pasar a tener un lugar dentro de la sociedad y de cada uno de los actores que confluyen en la comunidad. Realmente es importante. Sigue siendo difícil, porque necesariamente requiere de políticas públicas y de la presencia del Estado. Entonces frente a la ausencia de un Estado, frente a la ausencia de una política pública para operar sobre patrimonio cultural, tenemos un déficit muy importante. De ahí la necesidad de tener gestores culturales que traten de planificar proyectos colectivos que tengan un impacto en la sociedad y que permitan recuperar o resignificar los saberes que se tienen. Creo que estamos un pasito más adelante. Necesitamos que el Estado tenga una definición política sobre situaciones que preocupan generalmente a la población, pero lo importante es que el patrimonio cultural dejó de ser una problemática solamente de especialistas y pasó a ser una problemática social en la cual confluyen los saberes y las experiencias locales y los conocimientos académicos.
- ¿Cómo se vincula la Arquitectura con estos temas relacionados a la cultura?
Nosotros tenemos dentro de nuestra formación lineamientos sobre cultura y sociedad, que están centrados en la mirada de la historia de la arquitectura, en la cual abordamos la mirada de cómo se constituyen las obras de arquitectura. Esto implica no dejar de lado el entorno, no dejar de lado la tecnología que se utiliza, incorporar a la sociedad dentro de la definición de las obras de arquitectura. Esa herramienta te da un grado de complejidad y una mirada mucho más amplia. Operamos sobre la sociedad, sobre las necesidades de las personas. Entonces eso a mi me ha permitido tener una mirada distinta, desde la cual sentí la necesidad de incorporar mayor información referida a la cultura. Por eso soy gestora cultural y ahí fui abordando complejidades mucho más grandes asociadas justamente las políticas culturales que se llevan adelante, en términos de proceso histórico, a la definición de poder construir el sentido de la cultura y de la comunidad y poder entender que en realidad los arquitectos somos gestores para poder llevar adelante una obra y podemos ser gestores culturales desde el lugar que nos toca cubrir. La constante formación me ha permitido tener una experiencia un poco más rica que el común, porque me he formado en gestión del patrimonio, con una maestría que me ha permitido avanzar en nuevas experiencias latinoamericanas y europeas que de alguna manera traté de transferirlas a mi región. No solamente quedarme con esos conocimientos, sino ver de que manera todos esos saberes académicos empiezan a nutrir el campo de lo profesional. Y trabajar con distintas instituciones en las que de alguna manera se han podido transferir y llevar adelante prácticas que hoy están institucionalizadas y que han dado de laguna manera un marco general a las localidades.
¿Se puede establecer algún diagnóstico o alguna vinculación con la realidad de Río Gallegos en cuanto al patrimonio cultural?
En el taller hay una riqueza muy linda, porque los cursantes vienen de disciplinas muy distintas. Tenemos gente que viene de las artes visuales, de la historia, docentes que dan patrimonio cultural, gente que está abocada a trabajar sobre patrimonio intangible, músicos, guías de turismo. Me parece que lo que le da es una riqueza a las miradas y a los posicionamientos que vamos teniendo. El poder, de alguna manera, transversalizar esos conocimientos y ponerlos en juego en los lugares en los que les va a tocar operar, sea en Río Gallegos, en Caleta Olivia, en Perito Moreno nos va a permitir lograr el objetivo de al menos presentar un problema y repensarlo a la luz de la necesidad de darle una respuesta.
¿Que experiencia te llevas de este seminario?
Me llevo la mejor de las sensaciones. Yo soy docente universitaria, con lo cual tengo una llegada cotidiana con los alumnos en diferentes carreras, en arquitectura, en diseño industrial y en gestión cultural y siempre digo que uno se va con más de lo que deja, porque realmente la riqueza de los grupos permite volver a incorporar nuevas experiencias, nuevos saberes, nuevos posicionamientos. De alguna manera espero transferir eso a los alumnos para que puedan concluir con un trabajo que les sirva a ellos para poder transferirlo al campo laboral y a su comunidad. Eso es lo más rico.























