"La elección indirecta permite construir consensos más conversados para un ámbito académico"
El Prof. Carlos Pérez Rasetti, ex rector de la UNPA, participó como expositor en la primera Jornada Preparatoria para la Asamblea Universitaria y, en concordancia con sus dichos y escritos anteriores, consideró que la elección directa “existe como opción”, aunque “tiene algunas dificultades que yo evitaría”.
En el marco de las Jornadas preparatorias con vistas a la Asamblea Universitaria para confirmar o modificar el mecanismo de elección para las autoridades unipersonales del Rectorado de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, el Prof. Carlos Pérez Rasetti, ex Rector de la casa de altos estudios, participó como disertante en el primer encuentro, celebrado en el campus de la Unidad Académica Río Gallegos.
El Prof. Carlos Pérez Rasetti , ex rector de la UNPA dialogó con Conexión UNPA y expuso su punto de vista respecto a las modalidades de ejercer el voto en el sistema universitario.
¿Cómo fue tu participación en la primera Jornada preparatoria?
Estamos con el Rector y la Vicerrectora organizando este ámbito de debate, porque obviamente si se van a tomar decisiones importantes como son las referentes a cómo se eligen a nuestras autoridades superiores de la universidad es importante que se puedan plantear distintas alternativas y aspectos. Hemos hecho todo un plan invitando a algunas personalidades que tienen una gran trayectoria para que nos den su parecido de la elección directa, indirecta, casos en las universidades, etc.
Hoy tuvimos un lindo debate, con el orgullo de haber tenido invitada a Danya Tavela, ex Secretaria de Políticas Universitarias, es Vicerrectora de la UNNOBA, trabajó en la gestión de la Secretaría de Políticas Universitarias y ahora es miembro del directorio de la CONEAU. Tiene una trayectoria muy importante en gestión, nos hizo aportes interesantísimos.
Creo que se abre un debate interesante en donde participan todas las unidades académicas, unas presencialmente y otras de manera virtual. Esta vez fue presencial en la Unidad Académica Río Gallegos, las otras sedes están programadas para futuros encuentros.
La universidad tiene que debatir sus temas, además de debatir el mundo que es su objeto de estudio.
¿Tiene una posición tomada respecto a uno de los dos modelos de elección?
Si, lo he dicho y escrito desde hace mucho tiempo. Sin pensar que la elección directa es una catástrofe ni mucho menos, veo problemas que no los siento presentes en la indirecta, lo que no quiere decir que la indirecta no tenga también imperfecciones. Pero me parece que permite construir consensos más conversados para un ámbito académico especialmente en una universidad chica como la nuestra, pero con cuatro unidades académicas que están dispersas y que deben ser coordinadas en un ámbito que es el Consejo Superior es bueno que el Rector/a, la autoridad unipersonal que tiene que coordinar ese sistema, surja de un acuerdo conversado de las partes, más que de una elección directa que es distante e impersonal de algún modo.
Pero como dije no es que la elección directa sea una catástrofe, existe como opción, es más nueva en el sistema; tiene algunas dificultades para mí que yo evitaría.
- Es sacarle un peso al tema de la negociación política dentro del ámbito universitario
Claro, primero la negociación en todo, pero también en política universitaria es algo bueno porque donde no hay negociación hay enfrentamiento y el enfrentamiento no es bueno. A veces es inevitable, siempre trae consecuencias que no son agradables y no son buenas. La negociación en cambio permite construir, sumar consensos, delinear objetivos que abarquen a más personas, que se sientan contenidas más personas.
La negociación es lo político y eso está bueno, hay que rescatarla. En la universidad más todavía porque si somos académicos, investigadores, docentes universitarios, alumnos, no docentes, acostumbrados al debate, a la discusión, desarrollo de conocimiento, tenemos que poder discutir nuestras ideas respecto de cómo gestionar la universidad y llegar a consensos que sean útiles para la sociedad.
Porque a diferencia de lo que pasa cuando se elige un presidente, un gobernador, un intendente, donde todos los que votan son todos los que se benefician con los resultados de la gestión o se perjudican, según el caso, en la universidad no es así: votamos lo que estamos dentro de la universidad pero lo que sucede con la universidad afecta al conjunto de la sociedad, a un montón de gente que no participa en ese voto y no sabe cómo tener injerencia. Nuestra responsabilidad es mucho mayor, hay que tener cuidado de hacer las cosas lo mejor posible, en cómo asignamos las responsabilidades al interior de la universidad y después por supuesto en cómo gestionamos en beneficio de toda la universidad.
- Fuiste protagonista de los orígenes de nuestra universidad ¿Recordás si hubo un debate similar al momento de inclinarnos en principio por un sistema indirecto para elección de autoridades unipersonales?
No, en ese momento no había ninguna universidad todavía que tuviese voto directo, no existía eso. La tradición universitaria argentina era de modo indirecto totalmente. En general en las universidades en el mundo, en las que se vota – aunque sean sólo los académicos los que votan, como pasa en la mayoría de las universidades- siempre fue voto indirecto. Así que no había ninguna discusión. Recién en los ‘90s después de creada nuestra universidad, empezó a aparecer el tema de voto directo. Surgió un poco impulsado después del 93 por la Secretaría de Políticas Universitarias. Hay que ser teóricamente verídicos: fue presión para que eso sucediera en la Universidad de Buenos Aires, donde el rector llevaba muchos años, – diecisiete años, de ser el mismo rector reelecto siempre-, había la fantasía de parte de los opositores de que si se cambiaba el sistema, si se ponía una votación directa en esa mega universidad hubiera un cambio. No sucedió eso, después hubo otro cambio que fue propiciado por los medios de comunicación y no fue por voto directo sino por voto indirecto. La gestión que le ganó a Shuberoff fue un mala gestión que duró solo un periodo a pesar de que sigue habiendo posibilidad de reelección indefinida en la UBA. Ese es el origen histórico de la votación.
Después algunas universidades lo fueron introduciendo, se discutió en el año 95 si se ponía como obligatorio, y se decidió que no tenía que ser obligatorio. En los años 2000 hubo algunos proyectos para ponerlo como obligatorio y no prosperaron, se dejó que cada universidad decida.
Cuando nosotros planteamos el primer estatuto de la universidad no era un debate, no se pensaba en esa posibilidad.




