"La idea de la dependencia de la mina tiene un arraigo muy profundo en la cultura”
Marcos Oyarzún Vera, flamante graduado del Doctorado en Ciencias Sociales y Humanidades, defendió su tesis titulada: “La gerencia educativa y la gestión de los recursos intangibles institucionales y la configuración del mercado laboral juvenil en la Cuenca Carbonífera de Río Turbio”, realizada bajo la dirección de la Dra. Sonia Bazán.
La evaluación, realizada por el jurado constituido por la Dra. Estela Maris Valenzuela, Dr. Rubén Mario Lurbe y el Dr. Rivero Ariel Rodolfo, destaca su abordaje en una región geográfica delimitada, cuya particularidad es la situación de monoproducción: la minería del carbón, que está en crisis desde prácticamente sus inicios. Esta dependencia propicia un déficit de creación de empleo que pone en discusión el acceso de los graduados de escuela media al mercado laboral.
En dialogo con FM UNPA, Oyarzún nos comentó cómo su tesis se enfoca en la gestión educativa y en los recursos intangibles dentro de las instituciones de la cuenca carbonífera de Río Turbio, para analizar los modos en que estos factores invisibles –como el prestigio y la adaptabilidad– influyen directamente en la inserción laboral juvenil.
¿Qué significa para vos alcanzar este título de doctor después de tantos años de investigación?
Bueno, en principio, este es un trabajo que se viene desprendiendo de otras líneas de investigación que estuve y estoy trabajando en la Unidad Académica Río Turbio. En algún momento se abrió este tema como un punto interesante a investigar, ya que entendía que había un vacío importante de conocimiento, que me llevó a desarrollarlo con mayor profundidad durante el doctorado. Fue un logro importantísimo para mí.
¿Cómo es esta relación entre la gestión educativa, el capital simbólico y el mercado laboral para los jóvenes de la cuenca carbonífera?
En esta investigación se abordaron tres ejes. Primero, la gestión educativa, especialmente los directivos de colegios secundarios y EPJA, y cómo manejan sus recursos intangibles. Segundo, los jóvenes graduados, y cómo prosiguen sus estudios o sus necesidades al buscar un primer trabajo en función de lo recibido de las instituciones. Y por último, el otro eje importante, los empleadores de la zona, que reciben a estos alumnos con mayores o menores capacidades.
Analizamos esta relación tripartita para ver si ese encadenamiento aporta fluidez en la inserción al mundo laboral. A partir de allí, los resultados dieron luz a muchas cosas que a veces se tienen como opinión, pero que ahora cuentan con un sustento investigativo para tomar medidas a nivel local.
¿Qué son los recursos intangibles institucionales?
La teoría dice, básicamente, que estos elementos que no son fácilmente visibles ni se pueden tocar. Tienen que ver con la gestión del conocimiento y los alumnos, la reputación académica, la adaptabilidad, la responsabilidad social, el know-how y la influencia de la identidad institucional, recursos que hoy pueden ser más valiosos que los otros tangibles. Si no se pueden administrar estos recursos, es difícil conseguir los objetivos que las instituciones se plantean. La investigación demuestra, además, que hay que mejorar esta gestión.
Respecto a tu tesis, decías que había ciertos prejuicios antes de comenzar, ¿cuál era tu opinión previa que la investigación permitió confirmar?
Había una opinión social de que al egresado se le dificulta trabajar porque "no hay trabajo", o por falta de contactos o contactos políticos, y esto genera en principio dificultades: que el joven se victimice o enfrente problemas psicológicos de frustración, situaciones que lo empujan a alternativas como el emprendedurismo, el comercio informal o abocarse a estudios superiores que a veces no son por vocación, especialmente en la cuenca, donde el mundo del trabajo es complejo. La investigación permitió formalizar esta situación con datos reales.
¿Encontraste muchas diferencias entre la formación y las demandas reales del mercado laboral?
Sí, sobre todo en la parte del conocimiento tecnológico, donde las tecnologías que usan los alumnos difieren de las profesionalizantes. También influye el marco normativo de la provincia de Santa Cruz, que a veces es tan riguroso que no permite las innovaciones pedagógicas o de procedimiento que los directivos necesitan realizar.
Hablaste con referentes educativos, empresariales y con jóvenes. ¿Cómo ves las preocupaciones de estos sectores en una comunidad chica como la cuenca?
En términos de los diferentes actores, existe una visión de sociedad dependiente o monoproductiva del carbón. Surge, además, una mirada de que el lugar está “venido a menos” junto a sus oportunidades laborales, mientras queremos que nuestros jóvenes tengan una rápida inserción laboral. Un dato nuevo es que muchos alumnos ingresan a la universidad ya con emprendimientos propios, sobre los cuales venden o hacen cosas, y que ingresan a la universidad buscando conocimientos para mejorarlos, algo que antes no se observaba en tal cantidad. Junto al grupo de investigación creemos que hay una búsqueda por generar ingresos rápidamente, y un enfoque hacia un mundo laboral diferente que los reciba de otra manera: a nosotros nos interesa investigar si estos emprendedores buscan ser comerciantes o empresarios, ya que, si bien esto nace de una necesidad económica individual, tiene un aditamento social importante.
¿Qué políticas públicas podrían implementarse a partir de tus conclusiones?
Considero necesarias las mesas de trabajo, de diálogo o talleres de prospectiva propuestos por la Universidad, donde se sienten directivos, alumnos y empleadores para verificar un camino a seguir. También trabajar en la normativa del Consejo de Educación y actualizar planes de estudio, como el del Profesorado de Economía, que aún tiene rasgos de normativas provinciales ya cambiadas. Hay que ir sembrando de a poco, porque son cuestiones complejas, pero que merecen en lo pronto ir trabajándolas.
Respecto de la matriz monoproductiva: ¿se ven "otras puntas" alternativas como el turismo o el ambiente para las nuevas generaciones?
La idea de la dependencia de la mina y sus actividades tiene un arraigo muy profundo en la cultura, difícil de cambiar. Aunque hay intentos, los cambios son lentos –como la incorporación de mujeres al mundo minero–: la velocidad de estos cambios debe acelerarse, ya que sectores como el turismo o el agro aún no se han potenciado como se necesitaría.
¿Cuáles son tus próximos proyectos académicos?
Me quedan pocos años para jubilarme. Hace poco charlaba en el Consejo de Unidad que, junto a la Secretaría de Investigación, podría conformarse un centro de estudios continuos para aquellos alumnos investigadores que ya trabajan en proyectos de investigación dentro de la Unidad Académica Río Turbio. También continúo con la investigación del empresariado local en una línea sobre la "investigación poderosa" –término del área de educación– que refiere a aquellos elementos sobre los orígenes de aquellas personas que han salido de nuestras propias aulas para analizar a dónde han en su profesión, es decir, para ver qué cosas hemos hecho bien desde la institución.
Mencionaste que estás cerca de jubilarte: conocemos tu extensa trayectoria como docente investigador y en la gestión dentro de diferentes órganos de cogobierno, ¿había en el doctorado un desafío personal o era para jerarquizar al grupo dentro de la universidad?
Ambos. Busco marcar un camino y potenciar a mis ayudantes y profesores, y mostrarles que es posible perfeccionarse y recibirse del posgrado. Me hace feliz que hoy, muchos de quienes fueron mis alumnos, sean profesores y colegas, y que hoy estén en maestrías. Además, creo que soy el primer docente propio de la Unidad Académica en llegar al nivel de doctorado –hay otros doctores acá, pero han venido desde otras localidades–, lo cual me llena de orgullo personal y familiar.















