Muestra 'Genocidios y negacionismo Nunca Más' en el Campus de la UARG

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“Genocidios y negacionismo Nunca Más” es una muestra que surge en conmemoración por los 40 años de Democracia, que está ubicada en el pasillo sector B del campus universitario. Es parte del trabajo de investigación Memorias de un genocidio en Patagonia. Las huelgas santacruceñas de 1920 y 1921 en la literatura del sur de mediados del siglo XX y principios del siglo XXI realizado por la Profesora y Doctoranda Silvia Saldivia Melipil.

Luego de la última dictadura militar y con la vuelta a la democracia se han producido acciones e investigaciones que revisan hechos de la historia nacional y promueven la visibilización de otras memorias. Frente a décadas de la política del olvido y la ausencia de los temas controvertidos en diferentes espacios institucionales, las demandas de organizaciones de Derechos Humanos y familiares de víctimas de crímenes de lesa humanidad en conjunto con cambios en varias legislaciones promovieron que aquellas memorias contrahegemónicas fuesen visibilizadas en diferentes espacios, entre ellos los educativos con el fin de fomentar una ciudadanía crítica.
A 40 años de la Democracia, es preciso revisar y visibilizar los genocidios cometidos por el Estado para dar cuenta de que muchos crímenes han quedado impunes pese al pedido de Justicia de diferentes actorxs de la sociedad civil y para que los espacios educativos no sean ajenos a las políticas de la Memoria y los Derechos Humanos.
Uno de los primeros genocidios cometidos por el Estado fue realizado a partir de la llamada “Campaña del desierto”, donde la gente preexistente al Estado vivía desde tiempos inmemoriales y fue despojada de sus tierras, apresada, apartada de sus familias, arreada a campos de concentración en Chinchinales, Valcheta entre otros, explotada en ingenios azucareros, secuestrada para ser exhibida como se hacía en Europa en zoológicos humanos, luego de muerta por enfermedades curables, despellejada para ser expuesta en las vitrinas del Museo de La Plata. Las/os niñas/os fueron robados para ser servidumbre de los poderosos arrebatándoles no solo su libertad sino su identidad originaria y finalmente mucha gente fue repartida como ganado sin poder ejercer ningún derecho. La primera parte de la muestra visibiliza algunas imágenes de este genocidio, los campos de concentración, las familias secuestradas, las/os presas/os de la ciencia, el asesinato de Pueblos originarios propiciado y/o amparado por el Estado. Asimismo, aparecen las historias de Sam Slick, hijo de Casimiro Biguá, guía del Perito Moreno, asesinado por los nuevos guías de éste y luego de su muerte, desenterrado para ser exhibido, y de la familia Orkeke, apresada y llevada en el Barco Villarino, cuya réplica tenemos en la ciudad de Río Gallegos el día de hoy, instalada sin revisar esta parte de la historia dando cuenta también de esa impunidad y negacionismo. Tafá una mujer alakalufe y Maish Kensis, joven yagán, también fueron presos de la ciencia. Del genocidio selknam también hay testimonios e imágenes pero no juicio ni castigo. Los pueblos originarios no hemos tenido todavía un Nunca Más.
Otro de los genocidios llevados a cabo por el Estado fueron los fusilamientos en el marco de las Huelgas patagónicas.  Frente a diferentes medidas de fuerza que realizaron los obreros que incluyeron al comienzo boicots y huelgas, el gobierno de Yrigoyen mandó al ejército encabezado por el Coronel Varela, quien da cuenta de las precarias condiciones laborales y de vida de los trabajadores y solicita a los estancieros que se cumpla el pliego de condiciones. Luego, debido al incumplimiento del pliego pedido por los huelguistas se producen diferentes levantamientos. El gobierno coaccionado por los hacendados envía nuevamente a Varela, quien con otros capitanes persigue y fusila a 1500 trabajadores, cuyos asesinatos continúan impunes. Esas personas torturadas, desaparecidas, sus familias y la sociedad civil que nos horrorizamos de esos crímenes todavía no hemos tenido Justicia. Las fotos fueron cedidas por la Comisión de las Huelgas Patagónicas de 1920-1921 de Río Gallegos.

Finalmente, aparece la dictadura militar, el genocidio más reciente que dejó 30000 desaparecidos. Mirta Mántaras (2005) dice en Genocidio en Argentina: “El Tandem cívico militar asociado para cometer genocidio [durante la dictadura] no fue una concertación casual. Encontramos en la historia argentina los antecedentes de esa alianza. Por ejemplo, el genocidio de las poblaciones originarias de la Patagonia perpetrado por el general Julio Argentino Roca quien comandó las tropas militares utilizando fusiles de repetición (…) Así la minoría oligárquica obtuvo veinte mil leguas de tierras que se sumaron a las que ya poseían, por lo cual tan solo 50 familias fueron dueñas de más de 4 millones de hectáreas en el país. La represión obrera por parte del ejército es otra muestra para iguales fines, pues estaba dirigida a proteger las ganancias de la oligarquía a costa del homicidio de los obreros y peones rurales”.  La muestra recupera esas memorias a través de las fotos de detenidos desaparecidos indígenas: Sergio Copa, detenido y desaparecido, secuestrado el 2 de septiembre de 1976 en Salta; Horacio Canelo del Pueblo Comechingón y trabajador en Obras Sanitarias de la Nación secuestrado el 12 de junio de 1979 en ciudad de Córdoba capital y Celestino Aigo del Pueblo Mapuche, detenido desaparecido, secuestrado el 16 de agosto de 1976 en Neuquén. Asimismo, se visibilizan las/os detenidas/os desaparecidas/os de la provincia de Santa Cruz cuyas imágenes fueron cedidas por el Lic. Villagra.
Por esto, hoy más que nunca “Genocidios y negacionismo Nunca Más”.
 

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