'Caleta Mestiza': Arte de masas para profundizar la integración y reafirmar las raíces latinoamericanas
El trabajo extensionista de docentes de la Unidad Académica Caleta Olivia de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral permitió concretar una experiencia artística colectiva que ayuda a indagar en las raíces profundas de los procesos migratorios de Santa Cruz, las problemáticas asociadas a la integración y la forma en que construyen su identidad los integrantes de la comunidad boliviana aglutinada en torno al barrio 3 de Febrero de esa localidad.
El resultado fue ‘Caleta Mestiza’, un mural de casi 100 metros cuadrados en el que el al artista peruano Olfer Vladimir Fernández, de reconocida trayectoria en el campo popular latinoamericano, volcó todas las temáticas surgidas en talleres y encuentros durante las más de dos semanas que convivió con los habitantes de este barrio caletense.
El mural, que se encuentra en las paredes exteriores del Centro de Residentes Patria Grande – alrededor del cuál se desarrolla gran parte de la actividad social, cultural y económica de la colectividad - fue inaugurado el domingo 7 de agosto en el marco de un encuentro cultural que marcó la continuidad de las celebraciones por la independencia del Estado Plurinacional de Bolivia.
La pachamama, el cóndor andino, el maíz, el trabajo de la tierra, el petróleo, la educación son algunas de las imágenes que quedaron plasmadas en el mural, y que hablan del mestizaje, de la lucha y del tesón de la comunidad boliviana de Caleta Oliva.
El trabajo se llevó a cabo en el marco del proyecto ‘Cine y Educación Popular’, una iniciativa de intervención socio- comunitaria que docentes de la universidad llevan adelante junto al Centro de Residentes Patria Grande, que apunta a propiciar la producción de materiales audiovisuales realizados por jóvenes y que busca fundamentalmente que éstos aprendan a ‘leer’ el lenguaje y a ‘contar’ a través de él distintos aspectos de su cultura.
Fomentar la integración
Lucas Bang, uno de los docentes integrantes del proyecto, indicó que la experiencia desarrollada junto a Olfer “sirvió para conocer desde otro lugar a mucha más gente, para escuchar los problemas y sobre todo para confirmar las ganas que tienen de hacer cosas”.
“A nosotros como unidad académica y como grupo de docentes también nos sirvió estar casi un mes en el barrio, entre ocho y diez horas por día, para conocer más a la gente, entender su cotidianeidad, saber qué es lo que quieren, qué les pasa, qué piensan, y a partir de ahí sacar conclusiones respecto de los lugares en los que la universidad puede intervenir”, explicó el docente de la UACO.
Bang comentó además que durante la realización del mural “se sacaron alrededor de 3 mil fotos que ahora están siendo seleccionadas por temática, porque la intención es hacer exposiciones tanto en la comunidad como en la universidad y en dependencias de Cultura de la municipalidad sobre lo que fue este proceso de construcción colectiva”.
Asimismo, reveló que esta composición artística colectiva se va a reflejar también en un documental con el que se espera participar en distintos festivales y congresos de la región y el país.
Por otra parte, el docente manifestó que el fin último del mural y de las diferentes actividades que se organizan en el marco del proyecto de Extensión de la UACO es “fomentar mucho más la idea de integración y comprender que la universidad puede ayudar en un proceso de fuerte retroalimentación y haciendo una buena lectura de la realidad”.
Trabajo monumental
Por su parte, el artista Olfer Fernández explicó que la experiencia del mural se propuso como “un arte de masas que pueda servir a la idiosincrasia de cada lugar que se sume un proceso de necesidades de construcción visual y de transformación”.
“Yo vine a Argentina como parte de un festival de muralismo que realizan aquí, porque ya teníamos una producción en Perú muy vinculada a los problemas pos conflicto, entonces decidimos que las paredes podían contar nuestra historia, aquella que la historia oficial no cuenta”, sintetizó.
Respecto de la mecánica de trabajo para la construcción de la obra, indicó que “la idea fue plasmar el proceso de integración y el mestizaje”, por lo que “se plantearon una serie de reuniones con la comunidad, condensando las imágenes en torno a ejes tales como la inmigración, el trabajo, la cultura y la educación”.
“Primero tenemos unas raíces, la cultura andina, de modo que se planteó de manera inherente lo que vendría a ser las comunidades al trabajo en el campo, la siembra y las cosechas. También surgió la idea de que tenía que estar el cóndor como icono de la hermandad y patrón simbólico que une a nuestros países; se destacó el tema del maíz, que es lo que le da Latinoamérica al mundo y la madre tierra, que le da fuerza a todos sus hijos”, detalló el artista en una descripción somera de la obra.
En este contexto, remarcó como temas destacados del mural a “la educación como un espacio gratuito y el trabajo con un profundo anclaje en la región, ya que la gran mayoría de inmigrantes se desempeñan en la construcción, en el puerto o en el petróleo”.
De las semanas que pasó trabajando en Caleta Olivia, prácticamente internado en el barrio 3 de Febrero, el muralista destacó “la prestancia, la perseverancia que tienen los integrantes de la comunidad boliviana, y el respeto a sus tradiciones culturales y a la naturaleza”.
De su experiencia en Argentina, Olfer aseguró que se lleva “la predisposición para poder concretar un trabajo de carácter monumental, el hecho de haber trabajado con una mirada diferente y el respeto hacia el clima patagónico”.
“Fue una experiencia muy linda, muy enriquecedora, que me dejó con ganas de seguir pintando sobre este tema de la inmigración, que es algo que todavía se debería explorar con mucha profundidad”, expresó finalmente.


