“Lo que impulsa este gobierno es parte de un proyecto de país que no incluye ciencia y tecnología”
En el marco del IX Encuentro de Investigadores/as, Becarios/as, Ayudantes y Tesistas de la Patagonia Austral (9 EIPA), el Dr. Diego Hurtado visitó nuevamente nuestra universidad para compartir su Conferencia “Ciencia y Tecnología ¿Para qué proyecto de país? Modelos en disputa y el rol estratégico del conocimiento”.
Hurtado es físico y especialista en historia de la ciencia y la tecnología argentina, además se desempeñó como Secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación –dentro del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación– en el periodo 2019-2023.
En su disertación abordó la situación crítica que atraviesa el sistema científico y tecnológico argentino, en tanto resultado de las políticas de administración basadas en modelos corporativos. Pese al panorama desalentador, Hurtado mantiene un optimismo en base a la memoria colectiva y la experiencia, elementos fundamentales para la reconstrucción del campo y la nación.
Bienvenido nuevamente a Santa Cruz. Me imagino que, como ex-funcionario y agente de las políticas públicas, estar acá en la periferia del país debe ser muy significativo
Gracias, la verdad que estoy muy contento de estar acá, sobre todo por el momento que están pasando las universidades y el sector de ciencia y tecnología. Me parece además que esta actividad organizada por la UNPA, que va totalmente a contracorriente de lo que está impulsando el gobierno, es una gran noticia: ver cómo se mueve esta cantidad de investigadores, investigadoras, gente joven, es inspirador. En lo personal, es una alegría poder compartir mi lectura de lo que está pasando y cómo podemos empezar a mirar para el futuro para ver cómo salir de este laberinto.
Decís "Modelos en disputa". ¿Hay modelos en disputa o un modelo y una ausencia de modelo?
Me gustó eso que señalás. Efectivamente, uno dice modelos en disputa porque en un punto no es un azar lo que está pasando. Lo que impulsa este gobierno, que es pura destrucción, es parte de un proyecto de país que no incluye ciencia y tecnología. Y no diría de un proyecto de país, yo diría de un modelo corporativo. Por lo menos en mi lectura, lo que impulsa el gobierno actual son negocios para las grandes corporaciones, y lo que se está viendo después de tres años es un nivel de disgregación, de destrucción de las instituciones, en particular del sector de ciencia y tecnología y de educación universitaria que, en general, son áreas muy sensibles y necesitan de un Estado inteligente y de políticas públicas enfocadas. Requieren además de un diagnóstico de la realidad nacional y de planificación a 10, 15 o 20 años, tal como ocurre hoy en aquellos países emergentes o en desarrollo, naciones donde es posible ver que la ciencia, la tecnología y la educación superior están en la primera línea de las políticas públicas, contrario a la calamidad que vemos acá.
En ese sentido está muy bien lo que vos señalás, es una posible lectura. Hay un proyecto de país que incluye la ciencia y la tecnología, que se manifestó con toda su fuerza en 2003-2015. Para ser justos, podríamos hablar en algún momento del gobierno de Alfonsín, donde también hubo una apuesta al conocimiento científico, pero se vio con mayor claridad años después. Si bien se intentó recuperar en 2019-2023, a mi juicio, quedó a medio camino: sin dudas hubo inversión, especialmente si lo comparamos con los gobiernos de Macri o de Milei, donde, como decís vos, no hay un modelo o un proyecto para la ciencia y la tecnología.
¿Qué recorrido planteas en tu charla?
Quiero tratar de mirar hacia el futuro. Sé que es difícil porque hoy se está padeciendo; las políticas de este gobierno están generando incluso en la gente joven mucha incertidumbre respecto al devenir. No voy a esquivar esa situación, pero creo que hay que evaluarlo. A mí me interesa mostrar que lo que hoy está pasando, pasó antes de otra manera: se trata de un patrón encarnado en una fuerza política en la Argentina que sostiene cierto tipo de proyecto. Pero quiero también mirar hacia adelante y tratar de entender hacia dónde se puede proyectar la Argentina y cómo la ciencia y la tecnología pueden aportar a ese proyecto futuro de país.
Mencionás un patrón, una repetición, antecedentes. Aún así, ¿hay cosas que te sorprenden entre lo que hoy está pasando?
¿Sabés que sí? Yo ya soy grande, hace 30 años que me dedico a estas cosas y pensé que había visto todo. Me sorprende primero el nivel de los funcionarios y su falta de idoneidad. A veces digo en broma, parodiando al gobierno, el Ex-secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología –Dario Geuna– fue el peor funcionario de los últimos 100 años en el sector de ciencia y tecnología. Una persona violenta en sus comunicaciones con el sector, con científicos y científicas de prestigio internacional, tecnólogos, tecnólogas. Obvio que el respeto no pasa solo por el prestigio, pero si te toca gestionar un sector tan importante para la Argentina, lo mínimo que se pide es un poco de idoneidad y respeto a los actores. Amenazaba y brindaba datos erróneos por Twitter: un desastre. Me río porque parecía una broma, pero lanzó un Plan Nacional de una carilla y media anunciado por la red X e Instagram. Nosotros, con los colegas del ámbito universitario, en broma lo empezamos a llamar "el plan servilleta" porque parecía armado en una hojita de papel. Un plan estratégico tiene que tener más de 100 páginas, requiere de planificación, de trabajo, de consensos políticos.
Quiero decir, se ve un nivel de improvisación –el concepto clave es falta de idoneidad–, con gente que llega a gestionar áreas de las cuales no tiene la más mínima idea. Para poner un último ejemplo, el secretario actual de Asuntos Nucleares, Ramos Nápoli, es una persona que se hace cargo del timón del sector nuclear argentino, el más importante de América Latina, y su antecedente es haber trabajado en las redes de la Secretaría General de Presidencia de Milei. Esa persona no entiende nada, dice pavadas, disparates, es irrespetuoso con gente que tiene trayectoria internacional, que aportó logros enormes al país, con impacto económico, tecnológico y cultural.
Esta gente al frente del sector, sumado al absoluto desinterés y al desfinanciamiento deja un antecedente histórico, nunca antes visto en la Argentina. Tengamos en cuenta que se empieza a registrar la inversión en ciencia y tecnología en el país desde el año 1971 o 1972: hoy, el porcentaje de inversión pública en ciencia y tecnología es el más bajo de todos los registros históricos.
La devastación es seria. Y en un país con tantas asimetrías como este, y en varias áreas (entre ellas el desarrollo científico-tecnológico), a veces surgen políticas que parecen querer combatirlo, ¿por qué nunca se termina de revertir la situación?
Está muy bien que pongas la variable de asimetría territorial en lo que es el campo científico-tecnológico. En este punto, aludir a las asimetrías territoriales es también pensar hacia futuro. Hay muchos aprendizajes que se lograron entre 2003-2015 y 2019-2023 sobre cómo implementar políticas de federalización. El concepto hoy de federalización casi que ya no hace justicia a un problema tan complejo de asimetrías económicas y sociales, donde la ciencia y tecnología también tiene injerencia.
Conversando con Nora Bâr, le preguntamos si este daño que se está ocasionando será fácil de revertir.
Va a ser difícil recuperar, pero se puede hacer. Si vos pensás que en el año 2003, la Argentina heredada por Néstor Kirchner estaba devastada, en el abismo tras la crisis del 2001, en un contexto gravísimo para la ciencia –lo sé porque lo estudio, este es mi tema de investigación académica: la ciencia y la tecnología argentina, sus políticas, sus evoluciones, qué hizo cada gobierno–. Pero si comparas la situación del área en 2003 con la del 2015, lo interesante no son los dos momentos sino el proceso. Si debo resumir, diría que son dos países diferentes, lo que se logró fue impresionante, al punto que aún no tenemos evaluado la totalidad de sus efectos. Hemos atravesado un aprendizaje: sabemos ahora cómo se hizo, dónde hubo debilidades, y dónde fortalezas. ¿Qué quiero decir con esto? Que a partir de 2027 se puede volver a hacer lo que se hizo en 2003, creo que mejor y más rápido, porque el sector de ciencia y tecnología vivió –sobre todo los investigadores e investigadores que hoy tiene lugares de conducción– en plenitud ese período. Con esta experiencia se podrá recuperar, pero no hay que minimizarlo, va a costar.





