Los chicos de ATUNPA vivieron una experienica única en El Calafate
Más de 100 niños y adolescentes, hijos de trabajadores de todas las unidades de gestión de la universidad, pasaron dos días en la villa turística invitados por el gremio No Docente. El viaje fue parte del regalo por el día del niño e incluyó hospedaje en el hotel Los Álamos, visita a Laguna Nímez y un paseo lacustre a metros del Glaciar Perito Moreno.
La Asociación de Trabajadores de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, gremio que nuclea al personal de Administración y Apoyo de la Casa de Altos Estudios, marcó este fin de semana un hito en su corta historia sindical al permitir que 108 chicos, hijos de sus afiliados de entre 5 y 15 años de edad, compartieran dos jornadas de juegos, paseos y sorpresas en El Calafate.
El viaje, que incluyó el hospedaje para toda la delegación en el Hotel Posada Los Álamos, es parte del regalo que la ATUNPA le hizo este año a los niños y adolescentes de Rectorado y de las cuatro Unidades Académicas de la Casa de Altos Estudios, con el objetivo de propiciar la vinculación y el intercambio entre chicos de distintas localidades y reinsertar el turismo social en la agenda gremial de Santa Cruz.
La propuesta implicó el desafío de trasladar a niños de tan diversas edades, entre ellos a pequeños que por primera vez que salían solos de sus casas y también la posibilidad de permitir que muchos de ellos conozcan la villa turística provincial y se maravillen con la belleza y la inmensidad del Glaciar Perito Moreno.
Durante la estadía, los chicos de ATUNPA compartieron juegos al aire libre, momentos de relax en la pileta del hotel, actividades nocturnas en el campo de golf del hotel y un fogón a la luz de la luna que marcó el cierre de la primera jornada.
Los más grandes pudieron disfrutar también de una caminata por Laguna Nímez, la Reserva Faunística y Florística ubicada en las márgenes del Lago Argentino – a pocas cuadras del centro de la ciudad- que es el hábitat natural de más de 80 especies de aves que utilizan sus aguas y los terrenos circundantes para alimentarse, reproducirse o parar en su trayecto migratorio.
La segunda jornada se inició bien temprano con la visita al glaciar Perito Moreno, al que no solo pudieron apreciar desde las pasarelas del Parque Nacional, sino también desde el catamarán que los llevó a escasos metros de sus paredes de hielo.
Los chicos partieron del embarcadero de Bajo de la Sombra y realizaron una navegación hasta la pared sur del glaciar, a casi 200 metros de distancia, donde pudieron ver el lugar preciso donde se produce el endicamiento del Brazo Rico que da lugar a la ruptura del Perito Moreno.
De regreso del Parque Nacional Los Glaciares, y antes de partir a sus respectivas localidades, los niños realizaron un paseo por el centro de la villa turística.
La iniciativa del gremio no docente de la UNPA requirió de una logística importante para reunir en tres colectivos de larga distancia a chicos de Caleta Olivia, San Julián, Río Turbio y Río Gallegos, mientras que la coordinación de las actividades estuvo de la Comisión Directiva, papás de cada una de las sedes y un grupo de docentes especialistas en colonias de vacaciones a cargo del profesor Carlos Barragán.
Logros y desafíos
Fernando Cortés, secretario general de ATUNPA, indicó que “la posibilidad de que los hijos de los afiliados puedan disfrutar de El Calafate y de un safari náutico fue un desafío muy importante que esto surgió a partir de una idea de la Comisión Directiva cuando muchos compañeros o muchos papás no docentes pudieron participar en las capacitaciones del Programa FORMA-NDo, que se hicieron en esta ciudad”.
“Fue una decisión que se tomó hace tres meses, para incluir el viaje como regalo del Día del Niño, y partir de ahí se hizo un trabajo intensivo para conseguir los recursos económicos para que esto se pueda hacer efectivo. Y si bien esto tiene un alto costo, se justifica con solo ver la forma en que los chicos hicieron amigos, compartieron experiencias y conocieron uno de los lugares más hermosos de nuestra provincia”, acotó.
Cortés destacó al turismo social como política histórica de las asociaciones gremiales argentinas, dado que “muchos de los integrantes de la comisión directiva tuvieron de chicos la oportunidad de viajar a Chapadmalal, a Embalse Río Tercero, o vivieron la experiencia de parar en hoteles de YPF, YCF, o el Banco Nación” y reparó en la necesidad de “brindarle lo mismo a nuestros hijos”
“El desafío que veníamos teniendo nosotros en estos últimos años era un tema gremial, que era el convenio colectivo de trabajo. Una vez obtenido el convenio empezamos con el tema social y fue así que este año hemos tenido dos logros importantísimos, como la inauguración de la Casa del No Docente y el viaje de los chicos a El Calafate”, indicó el dirigente.
Por este último logro el secretario general agradeció especialmente a los integrantes de la comisión directiva, trabajadores de las Unidades Académicas Caleta Olivia, San Julián, Río Turbio y Río Gallegos y de Rectorado “porque sin el trabajo y el compromiso que pusieron hubiera sido imposible llevar adelante una organización y una logística tan grande”.
Por último Cortés, antes de terminar esta primera experiencia con los chicos, planteó el desafío de que “el año que viene nuestros hijos puedan disfrutar de algún otro lugar de la provincia”.
ATUNPA tiene 227 afiliados y este año cumple 15 años desde su creación.
Afianzar los valores
Una de las claves del éxito de este primer viaje estuvo sin dudas en el grupo de docentes- Rolfi, Vicky, Rulo, Pablo y Sol - que coordinaron las actividades bajo la dirección del profesor Carlos Barragán, profesional en Educación Física de extensa experiencia en el sistema educativo y en colonias de vacaciones.
“Uno con la experiencia va abriendo caminos y dándose cuenta de cuáles son las cosas que les gustan a los chicos de las distintas edades”, explicó el profe, quién sostuvo que “ver que se ríen es la mejor forma de saber que la están pasando bien y que están sintiendo placer al hacer las cosas”.
Más allá de los juegos, Barragán señaló que “lo que principalmente se trabaja son los valores: la solidaridad, la cooperación, el respeto, el cuidado del prójimo, y por eso hacemos hincapié en que los chicos y las chicas grandes cuiden a los más chiquititos”.
En tal sentido, consideró que a través de estas actividades “se crean vínculos que aunque son bien cortos por el tiempo que dura el viaje, son también muy fuertes porque sienten el cariño de uno al otro”.
Según Barragán, estas experiencias dan cuanta también de que “hay otras cosas que están más allá de lo que es la computadora, la play, y que son simplemente juegos que generalmente se hacen en una colonia o en una clase de educación física”.
“Buscamos que los chicos se diviertan saliendo de lo cotidiano y que podamos generar entre todos algo que no se van a olvidar jamás en sus vidas”, expresó finalmente.
Integración
Silvana Suárez, mamá de ‘Arturito’ y una de las coordinadoras de la delegación de la Unidad Académica San Julián, sostuvo que la actividad “fue extraordinaria” y consideró que “es muy importante que el gremio haya pensado en este tipo de iniciativas para ir incorporando a los chicos e integrando a las familias a la vida institucional de la universidad”.
Suárez destacó el buen comportamiento de los chicos y aseguró que “disfrutaron mucho de la pileta, los paseos, los juegos de la noche, loa navegación en catamarán y la belleza del glaciar”.


