"Los chicos son todos potenciales mentes científicas y mentes artísticas"
La reconocida escritora Paula Bombara brindó una conferencia denominada ‘Sobre ciencia, arte y las zonas de encuentro que se suscitan’ en las IX Jornadas de Letras de la UARG. Se crió en una familia con inclinación artística, estudió Filosofía y finalmente se graduó como Bioquímica en la UBA. Hoy dedicada a la literatura y a la divulgación científica, especialmente para un público infantil y juvenil, sostiene que “el conocimiento de las ciencias es un derecho de todos”.
Derribar mitos, deconstruir estructuras, desactivar preconceptos. Ese parece ser el trabajo de Paula Bombara. Y el primer mito que derriba versa sobre ella misma, toda vez que una persona que estudió filosofía, se graduó como Bioquímica, ejerció la profesión y desde hace 11 años está volcada exclusivamente a la escritura y a la divulgación científica no puede ser la mujer joven y sonriente que nos espera casi de ‘entrecasa’ para la entrevista, horas antes de dar una de las conferencias centrales de las IX Jornadas de Letras de la Unidad Académica Río Gallegos.
Bombara, autora de reconocidas obras literarias como ‘El mar y la serpiente’, ‘Sólo tres segundos’, ‘La Rosa de los Vientos’, ‘Una casa de secretos’ o ‘Ciencia y Supehéroes’; creadora y directora de la colección ‘¿Querés Saber?’, que publica desde 2004 la Editorial de la Universidad de Buenos Aires (EUDEBA), brindó en las Jornadas de Letras una conferencia bajo el título ‘Sobre Ciencia, Arte y las zonas de encuentro que se suscitan’, en la que compartió con los asistentes “unos campos de pensamiento y de reflexión en los que estoy navegando por mi formación como bioquímica, pero sobre todo por el ejercicio de la escritura de estos últimos 11 años”.
“Me fui dando cuenta que hay mucho más en común que lo que sabía y sobre todo en el campo de la literatura infantil, del acercamiento a las ciencias en esas edades, el tema de la curiosidad por ver el mundo y por explicarlo de distintas maneras”, detalló en una extensa y distendida entrevista con ‘Conexión UNPA’ en la que se refirió a la importancia de la divulgación científica – a la que prefiere llamar comunicación científica o comunicación de saberes- la necesidad de fomentar este interés en los niños y adolescentes, especialmente a través de la lectura y la posibilidad de entender el mundo desde una doble mirada que conjuga lo científico y lo poético.
¿Cuáles son las zonas de encuentro de esas dos miradas?
Por un lado pensarnos a todos como actores sociales, tanto quien trabaja en ciencia como quien trabaja en arte, como parte de una sociedad y comprometidos con la realidad en la que vivimos. Eso hace que se saque un poco del lugar de elite al científico, de pensar que algunos pueden estudiar ciencia y otros no, o que algunos tienen un perfil de artistas y otros no. Me parece que los chicos todos son potenciales mentes científicas y mentes artísticas y depende mucho de la libertad en la educación, en la formación que le demos los adultos. Ahí hay un punto de encuentro que nosotros como formadores de lectores tenemos que pensar, sacando un poco los estereotipos que nos vinieron marcando en nuestra infancia; romper con todo eso y empezar a pensar de otra manera.
¿Se han corrido los científicos y los artistas de ese lugar de elite en los últimos tiempos?
Creo que si. El hecho de que estemos tan en contacto con nuestros lectores, cuando recorremos escuelas o la editorial nos pide que vayamos a ferias de libros y charlas, eso hace que ellos nos puedan ver de otra forma. Muchos chicos dicen 'Pero vos sos como una mamá'. Y si, soy mamá y lavo los platos. Lo importante es que puedan sacarnos de ese dibujo mental que tienen de que el escritor solo escribe en un cuarto alejado. Los autores y científicos son personas jóvenes, hombres, mujeres, que tienen otros intereses, que pueden hablarles de programas de televisión, por ejemplo. Intento explicarles cómo funciona el sistema científico y que ellos son apasionados de lo que hacen. Ahí hay otro puente en común, que es la pasión, porque hay que entregarse al arte o a la ciencia. Entonces sacar de esos estereotipos la cosa fría, la cosa distante, hace que muchos nenes se animen a pensar 'ah, entonces yo también puedo'.
Hablás de juntarle la ciencia y el arte a terceros. ¿Que pasa con los científicos y con los artistas a la hora de juntarse o de pensarse el uno al otro?
Muchos científicos leen ficción; algunos son músicos; otros se animan a pintar. Hay mucho respeto por el arte. No es extraña la formación en dibujo, por ejemplo; vienen de familias de artistas. Yo misma vengo de una familia más inclinada a las artes y después me interesó mucho la ciencia también. Hay también ahí mucha distancia impuesta por el propio sistema educativo. Si sos bueno para esto para esto otro no podés ser bueno. Y no es así.
¿Esto pasa más ahora?
Creo que estamos ahora logrando derribar muros. Igual tenemos casos icónicos, como Da Vinci; o Marie Curie. Lo que pasa que en otras épocas había más trabas para mostrarse como uno era en realidad, más las mujeres. Tenemos a Hipatia de Alejandría, que era Matemática pero también tenía su gran biblioteca. Sor Juana, para algo un poquito más cercano, o ahora mismo la cantidad de colegas que investigan en áreas científicas y toda la movida tan interesante de la estética relacional, este campo tan nuevo que estudia nuevas formas de definir lo que es arte, lo que es ciencia.
¿En tu caso particular cómo combinaste la formación en Filosofía y la Bioquímica?
Mi pasión primaria, la raíz, siempre fue la lectura. Siempre me encantó leer y más tarde, en la adolescencia, escribir. Después, siguiendo un consejo de un gran profesor de literatura que tuve en la secundaria decidí animarme y estudiar ciencia. Ejercí como científica y después cuando pude escribir sobre ciencia volví a la escritura, como siempre había soñado y a eso me dedico. Desarrollo en paralelo mis proyectos de divulgación científica y mis proyectos de narrativa.
¿Qué es la divulgación científica?
A mi me gusta más hablar de comunicación científica. Comunicar saberes que provienen del campo de la ciencia. Comunicar a alguien que se desarrolló en otras áreas cómo ven el mundo los científicos, como podrían explicarse ciertos fenómenos de la naturaleza y hacerlo con un lenguaje accesible, que todos podamos entender. Ir desprendiéndonos de esa jerga que se desarrolla por la socialización. Que podamos, en este caso a través de la lengua escrita, comunicarte y que vos puedas entender realmente qué es el ADN o de que manera se extrae el petróleo. Cada científico en su especialidad debe pensar cómo quiere comunicar aquello que estudia.
No siempre los científicos saben hacerlo, ¿No?
Hay mucho desarrollado en periodismo científico, pero coincido en que sería muy interesante que en la formación de grado de los científicos, en las carreras, se diera aunque sea una materia en la que se los pusiera a escribir y se los entrenara para comunicar lo que estudian. Creo que desde el 2000 para acá un grupo de científicos intentamos empezar a desarrollar más formas, más formatos. Ahora hay hasta espectáculos de stand up que dan ciertos científicos. Pero creo que la comunidad científica se está dando cuenta que es necesario, porque entendemos que el conocimiento de las ciencias es un derecho de todos.
Mencionabas el Stand Up ¿Vale todo a la hora de hacer comunicación científica?
Lo fundamental es mantener la rigurosidad de los conocimientos que se han obtenido. Siempre lo que hay que cuidar es el hecho científico, cómo fue descubierto, cómo fue pensado. Más allá de eso, la habilidad para escribir un guión, una obra de teatro, respetando ese desarrollo científico, o una serie, como fue la tan nombrada Cosmos, siempre todo depende de esa escritura, de cómo se cuente y de que exista un respeto y una rigurosidad en lo que se cuenta.
¿Cómo es el desafío de hacer esto, pero para niños?
Ahí tomé conciencia también de que ellos ven mucho mejor que nosotros las imágenes. Pueden ver información con una habilidad que con la escolarización y la especialización los adultos perdemos, entonces la colección ‘¿Querés saber?’ tiene textos bastante rigurosos escritos por especialistas de cada área y están totalmente ilustrados, como para que el apoyo visual sea permanente y haya un juego entre la ilustración y el texto. Armo equipos de trabajo donde hay un artista, un científico, un escritor y un diseñador. Y luego vemos la respuesta en los lectores, en los chicos. Y es muy interesante lo que sucede, porque no son textos fáciles, son complejos.
Hay una preocupación por despertar interés científico en los chicos, porque se necesitan profesionales en áreas que cada vez eligen menos ¿Buscás ayudar en ese sentido o no es particularmente tu interés?
Creo que la clave ahí es la formación docente. Cuando un docente está motivado a enseñar sobre estas áreas y siente que está contenido y que realmente puede darse el permiso y el derecho de decir que no sabe, va a estar motivado para formar una mirada científica en sus alumnos. En los chicos la curiosidad es innata. El tema es que los docentes no la pierdan.





